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Efectos en los Estados Unidos


PRIMERAS MEDIDAS


El Secretario del Tesoro, Andrew Mellon, aconsejó al Presidente Hoover que un tratamiento de choque sería la mejor respuesta: "Liquidar los sindicatos, las Bolsas, la agricultura, los bienes raíces ... Eso purgará la podredumbre del sistema. El alto costo de la vida se vendrá abajo. La gente trabajará más duro, vivirá una vida más moral. Los valores se ajustarán, y las personas emprendedoras reflotarán los fracasos de las menos competentes." Hoover rechazó este consejo y puso en marcha una serie de programas para aumentar los precios agrícolas, que fracasaron. Amplió el gasto federal en obras públicas (como las presas), y puso en marcha la Corporación Financiera de Reconstrucción (RFC), que ayudaba a las ciudades, los bancos y los ferrocarriles, y continuó como uno de los principales organismos en virtud del Nuevo Acuerdo. Para proporcionar alivio al desempleo, creó la Agencia para Ayuda de Emergencia (ERA), que funcionó hasta 1935. Trimestre a trimestre, la economía iba hacia abajo, y los precios, los beneficios y el empleo se redujeron, lo que condujo a una política de reajuste en el año 1932 que acabó en el Nuevo Acuerdo (New Deal).

EL NUEVO ACUERDO (NEW DEAL)


Poco después de que el Presidente Roosevelt fuera investido en 1933, la sequía y la erosión se combinaron para causar el Dust Bowl, un desplazamiento de cientos de miles de personas que abandonaron sus granjas en el medio-oeste. Desde su investidura, Roosevelt sostuvo que la reestructuración de la economía sería necesaria para prevenir otra depresión o evitar la prolongación de la actual. Los programas del Nuevo Acuerdo trataban de estimular la demanda y proporcionar trabajo y ayuda a los pobres mediante el aumento del gasto público y las reformas financieras. La Ley de Valores de 1933 reguló exhaustivamente la industria de valores. Luego llegaría la Ley de la Bolsa de Valores, con la que se creó la Comisión de Bolsa y Valores. Aunque modificada, las principales disposiciones de ambas leyes siguen en vigor en 2008. Las garantías federales para los depósitos bancarios las proporcionaba la Corporación de Garantía de Depósitos Federal, y la Ley Glass-Steagall. La Agencia para la Reconstrucción Nacional hizo una serie de cambios radicales en la economía americana hasta que fue considerada inconstitucional por la Corte Suprema de los Estados Unidos en 1935.

Los primeros cambios realizados por la administración Roosevelt fueron:

* Instauración de reglamentos para luchar contra la deflación "eliminando la competencia".
* Ajuste de precios y salarios mínimos, normas laborales, y las condiciones de competencia en todas las industrias.
* Fomento de los sindicatos, que aumentarían los salarios y el poder adquisitivo de la clase obrera.
* Recortar la producción agrícola para elevar los precios a través de la Ley de Ajuste Agrícola y sus sucesoras.
* Obligar a las empresas a trabajar con el gobierno para fijar los precios a través de los códigos de la Agencia.

Estas reformas, junto con otras ayudas y medidas de recuperación, se llamó Primer Nuevo Acuerdo. Pero los nuevos reglamentos y los intentos de estímulo económico a través de los organismos creados en 1933 y 1934, no detuvieron el estancamiento económico.

En 1935, el Segundo Nuevo Acuerdo agregó la Seguridad Social, una agencia nacional de ayuda (la Administración de Progreso de Obras, WPA) y, a través de la Junta Nacional de Relaciones Laborales, se le dio un fuerte estímulo al crecimiento de los sindicatos. El desempleo se redujo en más de un tercio en la primera etapa de Roosevelt (del 25% al 14,3% desde 1933 a 1937), pero la recuperación económica se detuvo en 1938 y llegó "la recesión dentro de la depresión". El desempleo se amplió hasta el 19%, y luego disminuyó ligeramente. Los alistamientos para luchar en la Segunda Guerra Mundial redujeron el paro aún más.

En 1929, los gastos federales constituían sólo el 3% del PIB. Los gastos se triplicaron en proporción al PIB entre 1933 y 1939, acompañado por un déficit considerable. La deuda aumentó en la etapa de Hoover desde el 20% del PIB a un 40%. Roosevelt mantuvo esta deuda en el 40% hasta el inicio de la guerra, cuando se disparó al 128%. Después de la recesión de 1937, los conservadores formaron una coalición bipartidista conservadora para poner fin a la expansión del Nuevo Acuerdo, y, en 1943, abolieron todos los programas de ayuda. En 1946, la relajación a gran escala de los controles gubernamentales sobre la economía de guerra, incluyendo una fuerte reducción de impuestos, permitió el aumento de la innovación en bienes de consumo y un marcado aumento en el gasto de los consumidores. Las tasas de desempleo también regresaron a los niveles normales.

LA RECESIÓN DE 1937


En 1937 la economía norteamericana tuvo una inesperada recaída, que duró la mayor parte de 1938. La producción se redujo drásticamente, al igual que los beneficios y el empleo. El desempleo pasó del 14,3% en 1937 al 19,0% en 1938. La administración Roosevelt reaccionó poniendo en marcha una campaña retórica contra el poder de los monopolios, a los que acusó de ser la causa de la depresión, y nombró a Thurman Arnold para que legislara en consecuencia. La eficacia de Arnold acabó una vez que empezó la Segunda Guerra Mundial y las empresas energéticas se enfocaron en ganar la guerra.

La otra respuesta de la administración a la profundización de la Gran Depresión en 1937 tuvo resultados más tangibles. Haciendo caso omiso de los consejos del Departamento del Tesoro, Roosevelt se embarcó en un antídoto para la Depresión, a regañadientes de abandonar sus esfuerzos para equilibrar el presupuesto y la puesta en marcha de un programa de gastos de 5 millardos de dólares en la primavera de 1938, en un esfuerzo por aumentar la masa de poder adquisitivo.

Los empresarios explicaban la recesión y la recuperación en términos muy diferentes de los keynesianos. Argumentaban que el Nuevo Acuerdo había sido muy hostil a la expansión empresarial en 1935-37, alentando las huelgas masivas, que tuvieron un impacto negativo sobre las principales industrias (como las de automóviles), y habían amenazado con ataques legales antitrust a las grandes corporaciones. Todas estas amenazas disminuyeron drásticamente después de 1938. Los sindicatos empezaron a luchar entre ellos más que contra las empresas, y la política fiscal se hizo más favorable para el crecimiento a largo plazo.

Por otra parte, según el economista Robert Higgs, centrándose en el suministro de bienes de consumo, sólo se produjo un importante crecimiento del PIB a partir de 1946 (Higgs no estima el valor de bienes intangibles como la victoria en la guerra). Para los keynesianos, la economía de guerra puso de manifiesto que era necesario un gran estímulo fiscal para poner fin a la recesión dentro de la Depresión, lo que condujo, a su vez, a temores de que tan pronto como América dejara de estar en guerra, volverían las condiciones de la Depresión, y la producción industrial se reduciría a niveles anteriores a la guerra. Esa predicción incorrecta de los keynesianos, de que se iniciaría una nueva depresión después de la guerra, no tuvo en cuenta el ahorro masivo y la demanda creciente de los consumidores, junto con el fin de las regulaciones restrictivas de guerra en la mayoría de las industrias de consumo, y el recorte de los tipos de interés a partir de 1946.

En cualquier caso, el gasto público y los cambios normativos (primero endureciéndolos y, a continuación, flexibilizándolos) parece que contribuyeron a la recuperación, ya que consiguieron cambiar el comportamiento de los consumidores y productores.